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Domingo 5 de diciembre del 2004
EL "NUEVO" MAPA POLITICO
Por
Hernán Maldonado
Las elecciones municipales han trazado un nuevo mapa político en el país, según algunos politólogos bolivianos. Yo no creo en tal cosa. Después del domingo, Bolivia sigue como el sábado.
¿O es que alguien daba por sentado que los partidos tradicionales mostrarían renovada vigencia y fortaleza al obtener triunfos rotundos?
Tampoco es novedad los resultados obtenidos por los grupos ciudadanos, que en otras partes se denomina un poco arbitrariamente "sociedad civil", en su pretensión de reemplazar a los partidos políticos.
Bolivia, como antes de las elecciones municipales, sigue padeciendo de una grave crisis en sus principales partidos políticos, hecho que hace endeble a nuestra democracia.
El "febrerazo" y el "octubre negro" podían haber servido para que los partidos politicos se reexaminaran por dentro y lanzaran propuestas de lo que creen que debe hacerse en el país. Pero nada de nada.
El MNR, MIR, NFR, MAS y UCS siguen bailando al compas de la música que les tocan sus líderes-caudillos y envejecen lerdos junto con ellos.
La visión de país-presente y país-futuro está ausente en el análisis político en esos partidos. Su meta parece simplemente apostar al fracaso de la gestión del presidente Carlos Mesa, tomar las elecciones municipales como un boxeo a la sombra y ver mezquinamente los comicios del 2007.
Esa negligencia, con un poco de ayuda oficial, ha favorecido el surgimiento de los comités de ciudadanos con fines electoralistas. Otros sectores sociales, inclusive a nivel de juntas de vecinos como en el caso de El Alto, han emergido como factores de poder.
Pero esa insurgencia tiene los pies de barro. Nunca la sociedad civil reemplazará a los partidos políticos. Lo hemos visto en Perú, primero con las organizaciones apartidistas que llevaron al poder a Alberto Fujimori y después a Alejandro Toledo.
La situación se repite en Venezuela. La sociedad civil ha desbordado a los partidos políticos. Pero ni centenares de miles de opositores en las calles no le hacen ni cosquillas al régimen autocrático. Esa sociedad civil sabe lo que quiere, pero carece de liderazgo, no tiene la capacidad de maniobra, de acción política. Es simplemente carne de cañón. Por lo menos hasta ahora.
Sería una lástima que los bolivianos, con la desaparición que algunos aupan de los partidos políticos, les cedamos a los amateurs el análisis, primero, y la conducción del estado, después. Y conste que no estoy haciendo juicios de valor sobre la democracia participativa que algunos creen haber instituido exitosamente en las elecciones de este domingo.
A la democracia es tan nefasta la vigencia del partido único, como la atomización política de la sociedad. Por eso, más que nunca, los partidos políticos deben reflexionar profundamente sobre lo ocurrido este domingo.
Necesitan reformarse, actualizarse, volverse analíticos. Deben formular propuestas capaces de interesar nuevamente a la ciudadanía. Recuperar credibilidad y sobre todo, mostrar que pueden sacar al país del atraso, el subdesarrollo, la dependencia.
No hacerlo podría llevarnos a los brazos de aventureros de la política, a los charlatanes audaces que hoy hablan contra el neoliberalismo, la globalización, el fondomonetarismo y el imperialismo sin explicarnos primero como creen que Bolivia puede sacudirse de esos "ismos" y crear las condiciones para construir un país viable en el siglo XXI.

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